viernes, 1 de octubre de 2010

Un beso casual

8:30 pm, la calle oscura y solitaria... solo tres amigos caminan sobre ella, se dirigen a su paradero, todos van por el mismo lugar pero a distinto sitio. Leonardo, Antonio y Adriana eran muy amigos desde la infancia: estudiaron en el mismo colegio y ahora lo hacían en la misma universidad. Siempre esperaban largo rato en el paradero, conversaban, bromeaban y hasta cantaban. Siempre fue igual, hasta que un día...

-Chicos, ya llegó mi carro, me voy... dónde está Antonio?
-(mirando alrededor) Ah?, qué?, no, no sé, no me di cuenta de cuándo se fue.
-Ay Antonio... bueno, ya me voy, me despides de él...

Cuando Leonardo se acercó para darle un beso en la mejilla y despedirse de ella, se escuchó a unos pasos de ellos...

-Adriana! yo te...

Antonio se había alejado de sus amigos pues estaba decidido a decirle la verdad a Adriana, le había comprado un regalo que pensaba darle en ese instante; pero ya era demasiado tarde...
Un beso casual se produjo entre sus dos mejores amigos, lo cual lo dejó sin palabras. Adriana solo atinó a bajar la mirada y subió a su carro. Cuando se fue Antonio se acercó a Leonardo y lo miró a la cara...
-Leonardo... qué... qué ocurr... qué pasó...

Las palabras salían con dificultad de sus labios, Leonardo también se había quedado sin habla, lo único que hizo fue subir al primer carro que vio, dejando a su amigo solo en aquel lugar.

Todo indicaba que fue un accidente, una coincidencia, un hecho casual, o por lo menos eso quería pensar Antonio. Nada más rondaba su cabeza, solo la idea de ese beso, nada más... y pensar que prácticamente fue él quien lo ocasionó...

-De no haberla llamado... nada habría pasado...no debí apresurarme... debí esperar... fui yo... yo lo ocasioné... ella no... él no...

Antonio se lamentaba mientras daba vueltas al gato de felpa que le había comprado, Adriana amaba los gatos, siempre le había dicho que quería ese gato para su cumpleaños.

Al mismo tiempo, sus amigos también recordaban lo sucedido...
-Y si tenía que pasar... y si no fue casual... y si... Adriana!, en qué estás pensando... claro que fue casual... una mala casualidad...

-Maldición!, no debió pasar... por qué a mí... ahora será más doloroso... más difícil... Antonio no me perdonará jamás... además... le prometí que no volvería a pensar en ella más que como amiga... pero... cómo cumplir mi promesa ahora... ¡¿cómo?!

Aquella promesa de hace años fue la determinante en la decisión de Leonardo. El resto de la semana pasó muy tranquilo: Adriana y Antonio evitaban el tema, aunque siempre lo recordaban al preguntarse por Leonardo, toda esa semana había faltado a clases.
-Señora, buenas noches, se acuerda de mí?, soy Adriana, quería saber por qué Leo no fue a clases esta semana...

El auricular se llenó de un llanto amargo, el cual inundó la mente de Adriana. No podía creerlo... cómo podía ser posible... por qué lo hizo... acaso fue ese beso?.. Las preguntas rondaban los pensamientos de ella y no se alejaban... demasiadas preguntas... ninguna respuesta...

El día del velorio se acercó al ataúd, quería respuestas, quería preguntar por qué, quería saber si antes de hacerlo Leonardo había dejado algo para ella... algo en donde le explicara...
Nada... no había nada... lo único que quedó fue un beso... un beso casual...

3 comentarios:

  1. Me gusto la última parte no había nada... lo único que quedó fue un beso... un beso casual...
    Creo que ya te contagié mi dramatismo ^^

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  2. Muy bueno lo de tu dato escondido, después de todo, vamos aprediendo. Espero el renacimietno del este, tu espacio.

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