viernes, 17 de diciembre de 2010

Te extraño

Querido mejor amigo:

Cómo has estado? Ya es mucho el tiempo que no te veo (cinco días exactamente). Cómo es el lugar en el que estás? Hace frío? Es cálido? Llueve o siempre hay sol? Tengo demasiadas preguntas por hacerte, pero no creo que me alcance el tiempo ni el papel.

Sabes, por acá todos te extrañamos, las chicas aún preguntan me preguntan por ti, es difícil olvidarte, tantos momentos que pasamos juntos. Recuerdas aquella vez que Camila casi te pega? Jajaja, aún me da risa. Tú estabas comprando hamburguesas en aquel puesto frente a la escuela cuando pasé con ella, entonces hiciste el ademán de robarme y ella se asustó mucho. Yo te había visto ya, así que solo giré, en cambio ella me sujetó fuerte y casi te da con el bolso que tenía. Qué tiempos aquellos, momentos muy divertidos, verdad?

Por cierto, en estos momentos se me vienen a la mente todos los recuerdos contigo, desde que nos conocimos hasta la última vez que te vi. Recuerdo que la profesora nos pidió hacer grupos de estudio para los siguientes trabajos y tú me preguntaste si yo ya estaba en uno. Desde ese momento nos hicimos grandes amigos, hacíamos los trabajos de clase juntos, siempre nos reíamos y bromeábamos: nos llevábamos muy bien.

Recuerdo también que el día de tu último cumpleaños no pude verte, tú solo estudiabas en la mañana y mi clase empezaba a las 6 pm, así que decidí enviarte un mensaje de felicitaciones. Habíamos quedado en que te llevaría a tomar café para celebrar. Algunos meses después una muchacha me pidió que te entregara un libro (nunca le pedí su nombre así que no pude decírtelo). Fui a buscarte a tu salón, ya eran como las ocho de la noche y seguías en clase. Cuando me viste por la ventana saliste y te di el libro, no querías volver a entrar, te sentaste en el pasillo a pasar el rato. Me senté contigo. Nos pusimos a hablar mucho rato, luego te dije que te llevaría a tomar el café que te había prometido. Entonces salimos a buscar una tienda. Pedimos dos cafés, conversamos y no me dejaste pagar, aún siendo mejores amigos y tú menor que yo eras muy caballeroso.

Son tantos los tiempos que pasamos, cómo poder olvidarlos. Cómo olvidarme de todos los bailes a los que fuimos, de todas las discusiones que tuvimos, cómo olvidar la primera vez que te robé un abrazo, aquella vez que dormiste en mis brazos. Sinceramente no puedo olvidar esos momentos, siempre los voy a extrañar.

Bueno, ya es muy tarde, es hora de irme, creo que también tú debes irte. Solo espero volver a soñar contigo, quiero verte otra vez, aunque sea en sueños. Nunca voy a olvidarte, espero que en el lugar en donde estés no puedas olvidarme tampoco.

Solo una cosa más, siempre he tenido esta duda y aprovechando lo último que te escribí quiero preguntártela... ¿La memoria continúa cuando estás muerto? No sé qué me responderás, tampoco sé si lo harás, solo quiero pensar que sí.

Bueno, estaré escribiéndote constantemente, no quiero que te olvides de mí. Espero que volvamos a vernos algún día. Cuídate que yo también lo haré. Te prometo no volver a llorar.

Hasta siempre, querido mejor amigo...

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