domingo, 27 de noviembre de 2011

Un poema de a dos

El alba denominadora

A embestidas suaves y rosas, la madrugada de iba poniendo nombres:
Sueño equivocado, Ángel sil salida, Mentira de lluvia en bosque.
Al lindero de mi alma, que recuerda los ríos,
indecisa dudó inmóvil:
¿Vertida estrella, Confusa luz en llanto, Cristal sin voces?
No.
Error de nieve en agua, tu nombre.

Rafael Alberti
(Generación del 27)


Aquella noche de noviembre en algún lugar de España fue testigo de una confesión. Una cena entre amigos: noche de vino, risas, poemas y secretos. Aún conservo imágenes mentales de aquel momento.

Muchas copas de vino corrieron esa noche. "¿Mentira o secreto?"... la frase más usada. Mientras todos reían me cantaste un poema al oído. Ahora ya no recuerdo el nombre, tú tampoco lo recuerdas, pero desde ese instante se grabó en mi memoria el nombre Rafael... Rafael Alberti.

Como quisiera volver a aquel momento, volver a escuchar tu voz, aquel poema, volver a ver tu rostro, tu sonrisa, esa sonrisa que le siguió a una mentira, a un secreto.

Sé que esos momentos ya no podrán volver, pero me gusta recordarlos. Me gusta cerrar los ojos y viajar nuevamente. Adoro esos viajes en los que recorremos toda España, esos viajes con final de película que espera continuación: Mi rostro empapado (las lágrimas no quieren cesar), tus ojos centrados en mí. Estoy en ese asensor que deciende, pero puedo verte, con tu carita triste y agitando la mano.

¿Cómo un país tan lejano al tuyo te puede dar tanto? A mí España me dio lo mejor que pude tener: compartir una semana entera contigo, con mis hermanos. Sabes una cosa...

Le agradezco a España haberte conocido...


Pd: Aún tengo un secreto plasmado en tu dedicatoria. Aunque estés al otro lado del mundo... me encantas.

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