viernes, 27 de enero de 2012

Un tú y un yo

- ¿Me puedes esperar?
- ¿Y ahora qué pasa?
- La rodilla... me duele.
- Pero si no caminamos tanto.

No habían caminado tanto, realmente ella no lo había hecho, Patrick se había encargado de llevarla sobre hombros gran parte del trayecto. Pero aunque Silvia era algo pesada, a él le había encantado hacerlo.

Era un día de esos en que gustaban de escapar de todo lo demás, decidieron juntarse muy temprano para ir a pasear. Aún no estaban muy seguros de los lugares que visitarían ni de lo que les esperaría luego, pero a él solo le importaba ella. Había soñado con ese día por mucho tiempo, ese día le diría la verdad; aunque varias veces se lo había insinuado, ella lo había tomado como una simple broma.

- Por favor, paremos un momento... estoy cansada.
- Esta bien... em... Silvia...
- Dime
- Sabes, hace tiempo...
- Shh... mira

Silvia apuntaba con el dedo hacia un rincón, un rincón en el que no había nada.

- Qué pa...
- Silencio... lo vas a espantar...
- Pero si no hay nadie

Patrick estaba muy preocupado, no sabía de qué hablaba ella, sentía miedo por no poder ver lo que estuviese ahí, pero sentía más miedo al verla a ella. Es cierto que siempre le dijo que estaba medio loca, que era de otro planeta y muchas cosas más; pero ¿quién en su sano juicio pensaría que es verdad?
Su corazón latía cada vez más fuerte, ¿acaso sería cierto?, ¿acaso ella estaba loca y ahora estaba imaginando cosas? Los segundos pasaban y no podía evitar temer, la quería, sí, pero le preocupaba.

- Listo, se fue.
- ¿Quién?
- El felino, ¿no lo viste?
- No...
- Pues estarás ciego, porque estaba frente a ti. Oye, ¿qué querías decirme?

Ya no estaba tan seguro de querer responder a esto, quería saber la verdad antes. ¿Se arriesgaba? ¿Le decía que la amaba? ¿Volvía a hablar del tema del felino? Muchas cosas pasaban por su cabeza y no lo dejaban volver a la realidad, eran tantas que ni siquiera oía lo que ella le susurraba.

- Silvia, yo...

Esta vez no pudo completar la frase, ella estaba muy cerca, su corazón latía más fuerte que antes, para él no existía nada más, solo podía centrar su atención en sus ojos, esos ojos tan dulces que con solo mirarlos otorgaban paz, miraba solo sus labios, los labios que deseó tantas noches en su fría habitación.
Quería besarla, pero no quería arruinar el momento: es que estaba tan bella.

- ¿Qué me querías decir? De pronto te quedaste muy callado.
- Yo...
- Tú
- Pues...
- Solo dilo...

¿Solo dilo? ¿Acaso ella también sentía lo mismo? ¿Acaso estaba esperando que él diera el primer paso? Patrick no sabía qué hacer, tenía muchas dudas. Repasaba en su cabeza cada momento con Silvia, recordaba hechos, palabras, acciones; tenía que haber algún indicio, algo que le diga que ella también lo quería.

- Hey, no te quedes callado, solo dilo.

Era la voz de Silvia que lo llamaba a la realidad, pero no podía volver, aún no quería volver, quería encontrar algo, ¿acaso ella se había enamorado de él?, tenía que descifrarlo. Nada, no encontraba nada, por más que intentaba no hallaba nada, Repetía los recuerdos una y otra vez, buscaba entre palabras y nada.

- Silvia yo...

La noche brillaba solo con la luna, una bella luna llena, el mar estaba tan quieto, como si estuviese mirando la escena; habían estado tan cerca el uno al otro, Patrick no decía nada, estaba tan perdido en sus recuerdos que no había notado cuando ella había cogido sus manos. Ahora no quedaba más que él, ella y ese beso en medio de la noche, en medio del mar.

- Me puedes esperar
- Y ahora qué pasa
- La rodilla... me duele.
- Pero si no caminamos tanto.
- Pero me duele.
- Está bien.

Patrick le cogió la mano y la llevó hasta una banca que miraba al mar, se ofreció a darle un masaje en la rodilla, pero ella no lo dejó. Solo se sentaron juntos a ver la luna.

- Mira el felino...
-¿Qué?

Esta frase asustó a Patrick aún más, ¿otra vez?, ¿era posible?

- Tontito, no hay nada, ven acá.

Y con una sonrisa cautivadora y un aire juguetón Silvia cogió a Patrick de la solapa y le dio un tierno beso, el cual fue seguido de uno más y de otro y de otro.

Ahora sí estaban completamente solos, salvo por el felino que se alejaba lentamente del lugar...



Pd: Mi idea era escribir una historia que hablara de nosotros, pero debo admitir que me distraje y empecé a soñar. Suelo desviarme del camino con facilidad, pero en este caso qué bueno haberlo hecho. Tengo tantas historias en mi cabeza, tuyas, mías, nuestras. Sé que hicimos un trato, pero en caso de cumplirlo sería muy cruel.

Sin embargo, sé que en algún momento cumpliré mi palabra, quizá de a pocos, no lo sé, pero escribiré de nosotros... quizá esté buscando el momento adecuado.

Otro Pd: Seamos por el momento un tú y un yo, dejémoslo ahí.

5 comentarios:

  1. Me gusta mucho. Es precioso ese momento en el que sale y no sale y aún así el amor está ahí. De todas formas, estuve todo el relato pensando: Bfff, dilo ya!! A blogs recomendados que vas. Me pasaré más por aquí cuando tenga tiempo.

    Besos!
    Quejica

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  2. Me ha gustado mucho. ¡Enhorabuena!

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  3. Muchas gracias a ambas. A ver si me salen más cosas buenas pronto ^^

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  4. Me pareció gracioso que él buscará en sus recuerdos alguna señal que le confirmara su pregunta pero no se dio cuenta de que aquella estaba en el hecho de que ella dijera que solo lo diga. Muchas veces buscamos en pasado las respuestas a nuestras dudas cuando en nuestro presente se nos muestras con toda claridad.

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  5. Sí, Camila, muchas veces buscamos en el pasado respuestas que están en nuestro presente. Besos ^^

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