domingo, 26 de agosto de 2012

Dos

Un viernes de locos... no, esperen... no solo fue viernes, así que mejor dicho toda la semana y empiezo de nuevo:

Una semana de locos, aunque no tan de locos, ni toda la semana, sino que fueron momentos especiales e intresantes. Aquí un recuento de esos dos momentos (sí, solo fueron dos):

1- 21/08

Por primera vez desde que lo conozco (más o menos unos 3 años, porque fue en un viaje a las Lomas de Lachay por el curso de fotografía básica) he visto sonreír con ganas a un chico de mi salón. Es un muchacho inteligente, serio, reservado y (hasta se podría decir) misterioso. Tiene algo que llama la atención, es como que un tipo de chico único.

Y pues lo vi sonreír, no una sonrisa fingida ni fugaz, sino que era como si esa sonrisa haya estado atrapada por mucho tiempo con ganas de escapar, simplemente se escapó y él no tuvo el poder de retenerla más. Y fue divertido, lindo realmente. Me gusta ver alegres a las personas, y verlo sonreír a él fue sencillamente genial.

2- 24/08

Hoy pasó algo extraño...raro... lindo... bueno, no sé qué palabra describe mejor lo que sentí. Nunca les conté de Valdomero, ¿verdad? Umm... creo que no, pero la cuestión es ésta:

Valdomero (obviamente no es su nombre) es un chico que conozco hace también 3 años (de vista, claro). Habremos cruzado palabras una o dos veces, no más. Lo sé, lo sé, es extraño que les hable de alguien con quien solo he hablado en dos ocasiones, pero es que... este chico es algo especial... no sé cómo ni por qué, pero es como si nuestras historias (que hasta el momento eran paralalas, cada una por su camino) se hubiesen enredado en un momento, como si quisieran soltarse, pero no pueden... como si ese nudo haya sido tan fuerte que no se puede desatar.

En fin, este chiquito del que les hablo ha sido tema de muchas conversaciones con mi confidente (Camila), millones de palabras, sentimientos, comentarios giran alrededor de él. Pero hace como dos años que no está donde siempre (decidió seguir su camino... muy buena elección), ya no sabía nada de él, aunque frecuentemente aparecía en mis pensamientos.

La cuestión es que lo vi... sí, fue solo un instante, pero ahí estaba. Justo yo estaba de lo más tranquila en un evento hasta que me dijeron:

- ¡Lo vi! Vi a Valdomero...

Y yo que no lo podía creer, es que... es que... o sea... no lo he visto en dos años y verlo ahí, era para no creérselo. Y aquí viene el momento...  el solo escuchar su nombre me quitó la tranquilidad, me la pasé mirando a todos lados por si se aparecía, no prestaba atención (mi mente ya estaba en otro mundo).

Hasta que apareció... no había cambiado absolutamente nada, estaba perfectamente igual... juro que mi corazón quería salírseme del pecho. Pero solo pasó...

Creo que estaba trabajando ahí, pues lo vi con muchos periódicos en la mano. Y se fue... no sé a dónde, pero no lo volví a ver. Yo me quedé hasta la tarde ahí, con la mente dormida y la atención distraída.

Y esos fueron los dos momentos que marcaron mi semana, habrán notado que el segundo más que el primero. Pero eso es todo. Y aunque quizá no vuelvan a repetirse nunca, me alegra que hayan sucedido aunque sea unos segundo.


Y una canción para terminar. No tiene que ver nada con lo que escribí, pero es de mis favoritas:

Mariposa - La oreja de Van Gogh


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Pd: Valdomero, nos veremos otra vez algún día... hasta entonces que te vaya bien y que la vida te sonría :)

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