lunes, 1 de julio de 2013

Taller de escritura (1)

 Thomas A. Black

10 de diciembre de 2013
Querida amiga.

Hoy, por alguna extraña razón, lo he recordado. Ya casi se cumplen 9 años desde que se marchó, pero de pronto ha venido a mi memoria. Nunca te conté de él ¿verdad? Qué despistada, creo que no. Bueno, será mejor empezar desde el principio. Querida amiga, te presento a Thomas:

Tú más que nadie sabe no soy muy comunicativa con la gente extraña y me cuesta acercarme a las personas. Así que imagíname: era mi primer año de la universidad, estaba sola en un país ajeno al mío y no era muy sociable, supongo que era normal sentirme la rara del grupo. En los meses que ya llevaba ahí no había hecho muchos amigos, por eso mis ratos libres me los pasaba leyendo en el jardín que está a la vuelta de mi facultad. Nadie se me acercaba y, de alguna forma, se sentía muy bien estar ahí.

Y hubiese seguido así de no haber sido por aquel 25 agosto en el que un chico, a las justas simpático, interrumpió mi sueño.

- ¿Son verdes o azules?
- ¿Perdón?
- Los ojos de mi princesa... es uno de mis favoritos.
- ¿Quién eres tú?
- Ah, claro, no me presenté, qué despistado. Hola, mi nombre es Thomas A. Black, pero dime solo Thomas, 23 años, 4°año de expresión artística, capricornio, y como esta mañana no desayuné me muero de hambre, ¿me acompañas a comer en lo que me dices qué te pareció el libro?

Y así fue nuestro primer encuentro... extraño.

Aquella mañana, por primera vez, no sentí que hablara con un desconocido. Quizá fue por el modo en que se presentó, o por su modo apasionado de hablar del libro, o por esa hermosa combinación de ojos tiernos y sonrisa encantadora, no lo sé. Lo único que supe en ese instante fue que a partir de ese momento jamás estaría sola.

Thomas y yo nos hicimos cercanos en poco tiempo. Hacíamos todo juntos: comíamos juntos, estudiábamos juntos, íbamos a las mismas fiestas, en nuestros tiempos libres íbamos al jardín en el que nos conocimos y leíamos un libro para luego discutir sobre él. Realmente era muy cómodo estar a su lado.

Pero es imposible que las cosas duren para siempre, cuando lo conocí él cursaba el 4° año de su carrera, yo apenas iba en primer año. Por casi dos años habíamos sido más que amigos, habíamos sido hermanos. Pero en una semana él se graduaría y yo tendría que quedarme sola los siguientes tres años.

Era muy triste saberlo... pero era inevitable.

- ¿Y ya estás listo?
- ¿Para qué?
- Para salir de aquí. Te queda solo una semana.
- Ah, eso... sí, esta mañana di mi último examen, ya no queda nada.
- Te extrañaré.
- Ey, no te librarás de mí tan fácil, así que no te despidas.
- Pero te irás y yo tendré que pasarme los tres años siguientes sola como antes.
- Mi vida, sola jamás, cuando me gradúe me convertiré en profesor y volveré aquí, así que tendrás que seguir soportándome. Ah, por cierto... quería pedirte un favor.
- Sí, claro, dime.
- ... verás... quería pedirte que fueras mi compañera en el baile.

Querida amiga, más que ser su compañera de baile, esa noche me pidió que fuera su compañera de por vida. Me contó de una forma muy graciosa que se había enamorado de mí desde el primer día en que me vio (que, según él, no fue cuando hablamos por primera vez), me dijo que al verme leyendo Los ojos de mi princesa se le ocurrió la "brillantísima" idea de conquistarme de la forma en que José Carlos conquistó a su Sheccid, pero que luego se arrepintió porque yo me daría cuenta y lo mandaría a rodar.

No supe contestar de inmediato (me demoré unos 3 minutos), la verdad es que de alguna forma él me había conquistado, amaba su forma de ser tan natural, libre y espontáneo. Y, aunque nunca había estado con nadie, sentía muy dentro de mí que Thomas era el tipo de muchacho por el que toda chica espera.

Y la última semana pasó demasiado rápido, casi ni la sentimos. Entonces llegó el día de baile, todo era perfecto: su traje combinaba con mi vestido, teníamos un coche apropiado, nuestras notas eran perfectas, mi peinado estaba listo. Ahora solo me quedaba esperarlo (habíamos quedado que él pasaria a buscarme como en las películas).

Pero los minutos pasaban y Thomas no llegaba, pasaron horas, me quedé dormida, me desperté, volví a dormir y volví a despertar y Thomas no llegó.

Ya sé que piensas que me dejó plantada, también yo lo creí. Pero la vida real no es así de simple, pienso que hay momentos en que la vida se cansa de verte feliz y hace lo que sea para romper tu burbuja. Porque eso es lo que pasó... la vida se cansó de verme feliz y me quitó algo para derribarme.

Querida amiga, la noche del 13 de diciembre de hace nueve años la vida me quitó a Thomas de la peor manera... el oficial que tocó a mi puerta dijo que había sido una bala perdida la que lo mató. Me costó mucho tiempo asimilar la situación, lloré como nunca, pero al final simplemente me despedí de su recuerdo y lo dejé ir. Nunca más volví a pensar en él... hasta ahora.

Hoy lo vi en sueños, me miraba con esos ojos azules llenos de ternura, sus labios dibujaban una sonrisa coqueta y juro que escuché su voz cuando dijo:

- ¿Son verdes o azules?.. Es que... tus ojos... me llamaron mucho la atención...

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Pd: A los que me leen, les cuento que me he inscrito en un taller de escritura que está organizando el blog http://beliterature.blogspot.com.es/ y éste es el primer relato. No sé si esté bueno, pero hice mi mayor esfuerzo, espero les guste ^^

3 comentarios:

  1. Hola!!! Aqui estoy de nuevo para darte otro premio!!!

    URL: http://ivanna-zone.blogspot.com/

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  2. Trágico e inesperado, estupendo.

    Nos seguimos leyendo, saludos.

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  3. Es realmente estupendo
    Yo escribo pero no lo publico, aunque si que hago reseñas, podrias pasrte y decime que te parece,

    Pd: yo ya te sigo y tu ?
    librosparasiempree.blogspot.com.es

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